Hace algunos días falleció, en Buenos Aires, el padre Martín Bustamante, a quien conocí en sus tiempos de párroco en San José de Flores. SI bien tuve algunas diferencias y se de cierto carácter especial que le provocó más de un inconveniente, no quiero dejar de valorar lo valorable, en este tiempo donde las figuras sacerdotales escasean en lo esencial, con lo que esto implica en la promoción de las vocaciones sacerdotales y el padre Martín en lo esencial fue un sacerdote de Jesucristo. Destaca su fe en la Eucaristía, en medio de un mundo que la pierde y que la rechaza. Si, lo que debe ser ordinario se convierte en extraordinario, en estos días. Tenía fe y creía en la Eucaristía, además promovía y fomentaba su devoción. De Ella, en definitiva, es alimento y vida de la Iglesia, es “centro y culmen de la vida cristiana”. Recuerdo claramente, aquella homilía donde recordaba a la Madre Teresa y como ella tenía en el centro de su obra a la Eucaristía, incluso como parte de...
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