Las obras de misericordia del papa León en la Argentina (II)

 


A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse, sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, reconciliarse y perdonar. (S. S. León XIV, visita al centro penitenciario «Brians 1», Barcelona).

El segundo lugar que el Papa ha aceptado visitar es la cárcel conocida como «Devoto». Podemos ver que esto no es algo nuevo en los papas. De suyo, tenemos datos de que los sumos pontífices han visitado desde siempre las instalaciones carcelarias, aunque quizás en los últimos años, por la acción de los medios, podamos percibirlo como algo más actual. No es menos cierto que el arzobispo anfitrión es el responsable de la Pastoral Carcelaria en el mundo, nombrado por León XIV.

Una nueva obra de caridad del Papa: «Estuve preso y me viniste a visitar». Claro que el Gobierno se apuró y sacó a la mayoría de quienes habitaban el casi centenario penal. Allí, bueno es recordarlo, no solo estuvieron quienes cometieron delitos, sino también muchos perseguidos a causa de su fe y de su militancia en la Acción Católica, por ejemplo, durante los acontecimientos de 1955. Tampoco faltaron los sacerdotes.

Hoy serán setenta y algo, según se menciona, quienes tendrán un encuentro con el Sucesor de Pedro. Algunas informaciones hablan de que serán dos quienes tendrán un encuentro personal con el Sumo Pontífice, cuya identidad se mantiene en reserva. Sabemos, además, que tanto el Poder Judicial como las autoridades eclesiásticas, a través de su silencio, han negado la posibilidad de que un sacerdote que se encuentra prisionero, a causa del odio y el revanchismo histórico, pueda recibir en persona la bendición del Santo Padre, El Caballero de Nuestra Señora repudia este hecho y abraza en Cristo a este sacerdote, que tiene el honor de encontrarlo entre sus lectores.

No faltaron las voces mediáticas que se opusieron a esta visita, bajo el pretexto de que allí residen personas que «han cometido delitos». Aquí hay que recordar que, en los encuentros de Cristo relatados en el Evangelio, son más los que no son virtuosos que los que viven en el pecado, y que es justamente ese encuentro con el Señor el que los lleva a convertirse. Al comentar el pasaje de Marcos 2, 17, cuando Jesús habla de la necesidad que tienen los enfermos de médico y no los sanos, Straubinger, el eximio biblista, nos dice: «Es una de las muchas verdades con aspecto de paradoja en boca de Jesús (cf. Lc. 7, 23 y nota) que nos descubre el fondo de su Corazón misericordioso y encierra una divina regla pastoral: buscar a la oveja perdida (Lc. 15, 1 ss.). El que se cree sano y justo no puede aprovechar la Redención de Cristo. Cf. Lc. 5, 32». ¿Cuántas veces, queridos lectores, nos creemos sanos del todo y desaprovechamos los frutos de esta redención?

Cuando comentábamos con el padre Agustín Spezza, en su programa Zapato de Encuentro, esta etapa de la visita pastoral del Papa y la palabra que encabeza este artículo, pensaba cuántas veces nosotros somos esos presos en el «penal del pecado», en nuestra propia cárcel de Devoto. (Puede verse aquí).aquí

Por eso, al pensar en estos afortunados que verán al Papa allí y que recibirán del padre y pastor que les presentará la Persona y el mensaje de Cristo, debemos pensar en esa inmensa obra de misericordia que es visitar a los presos. No solo en los penales: hay infinidad de presos que caminan por nuestras calles, encerrados en el presidio del pecado, en la noche oscura de la vida, en la perversidad de los vicios, de la soberbia y del egoísmo. A todos ellos debemos visitarlos nosotros también y dejar que nos visiten cuando caigamos en ese encierro. Visitar y no llevarnos a nosotros mismos, sino a Cristo, sabiendo que «el Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse, sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, reconciliarse y perdonar».

Supla la Gracia la deficiencia de la pluma

Marcelo E. Grecco

Comentarios

Entradas populares de este blog

Blogueros y Periodistas Católicos: ¿Amantes de la Verdad o Amarillistas Anticatólicos?

Sembrando.... Treinta Años Después